Hace ya cuatro días que te fuiste, que me dejaste sola. Se me han hecho tan cortos estos casi catorce años juntas... me lo pusiste tan fácil...
Parece que fue ayer que te trajeron a casa, tan bonita, tan tímida, ¡cómo iba yo a pensar que seriamos tan grandes amigas!, que nos entenderíamos con una sola mirada, que vería tus sentimientos en la cara, si estabas triste, o contenta, o aburrida... que se me haría difícil viajar sin ti y serías la primera por quien preguntase al llamar a casa, que volvería siempre procurando no correr, porque ganas no me faltaban para llegar a tu lado, para ser recibida con un lametazo y saltos de alegría, y un gran abrazo perruno que a veces me hacia perder el equilibrio.
¿Te acuerdas cuando íbamos al parque? lo bien que lo pasábamos con nuestros amigos Tara, Sher Kan, Toro, Yara, Nico, Lea... han ido desapareciendo poco a poco, la edad no perdona.
Los días en la playa, donde sólo te mojabas las patitas, o cuando te llevé a la nieve y corrías a mi lado cuando me tiré en el trineo improvisado, y después me sacaste de un empujón y te tiraste encima mía, mordiéndome el pluma, feliz, y yo de la risa no era capaz de apartarte y levantarme.
Los días que tuvimos el chalé... te volvías una auténtica salvaje, todo el día en la calle, ¡si hasta hacías de perro guardián y casi muerdes a un hombre!. El susto que me diste cuando caíste en la piscina. Menos mal que me dí cuenta y te saqué a tiempo, eh?
Esos días 6 de enero, que te regalaba galletas, o huesos de jamón, o chucherías perrunas.
Cuando te despertaba con un beso a la hora de la siesta, por el simple placer de escuchar tu suspiro, espero que de felicidad. Cuando tú me despertabas a mi con la nariz fría en la punta de la mía, o aplastándome al tirarte encima sin previo aviso.
Tu primera vacuna, tus pequeños destrozos cuando eras pequeña, los viajes en coche al campo, los findes que nos levantábamos temprano para coger la bicicleta y tú tirabas como buena representante de tu raza, y volvíamos cansadas a casa, y nos tirábamos yo en el sofá y tu a mis pies, mirándome, siempre mirándome.... con tu carita de felicidad y tu mirada de amor, como yo la llamaba.
Hemos vivido tantas cosas juntas, tantos momentos... 14 años dan para tanto...
Tú fuiste mi sueño hecho realidad, Dana, mi complemento, mi sonrisa al comenzar y terminar el día, mi inspiración y mi motivación, mi maestra, mi amiga, mi alegría y mi pena.
Nunca, nunca te olvidaré. Siempre tendrás un rinconcito en mi corazón, el mas cómodo y calentito.
Jamás pensé que mi alma gemela estaría tras la apariencia de un perro.
Te echo de menos.
Te quiero.
Parece que fue ayer que te trajeron a casa, tan bonita, tan tímida, ¡cómo iba yo a pensar que seriamos tan grandes amigas!, que nos entenderíamos con una sola mirada, que vería tus sentimientos en la cara, si estabas triste, o contenta, o aburrida... que se me haría difícil viajar sin ti y serías la primera por quien preguntase al llamar a casa, que volvería siempre procurando no correr, porque ganas no me faltaban para llegar a tu lado, para ser recibida con un lametazo y saltos de alegría, y un gran abrazo perruno que a veces me hacia perder el equilibrio.
¿Te acuerdas cuando íbamos al parque? lo bien que lo pasábamos con nuestros amigos Tara, Sher Kan, Toro, Yara, Nico, Lea... han ido desapareciendo poco a poco, la edad no perdona.
Los días en la playa, donde sólo te mojabas las patitas, o cuando te llevé a la nieve y corrías a mi lado cuando me tiré en el trineo improvisado, y después me sacaste de un empujón y te tiraste encima mía, mordiéndome el pluma, feliz, y yo de la risa no era capaz de apartarte y levantarme.
Los días que tuvimos el chalé... te volvías una auténtica salvaje, todo el día en la calle, ¡si hasta hacías de perro guardián y casi muerdes a un hombre!. El susto que me diste cuando caíste en la piscina. Menos mal que me dí cuenta y te saqué a tiempo, eh?
Esos días 6 de enero, que te regalaba galletas, o huesos de jamón, o chucherías perrunas.
Cuando te despertaba con un beso a la hora de la siesta, por el simple placer de escuchar tu suspiro, espero que de felicidad. Cuando tú me despertabas a mi con la nariz fría en la punta de la mía, o aplastándome al tirarte encima sin previo aviso.
Tu primera vacuna, tus pequeños destrozos cuando eras pequeña, los viajes en coche al campo, los findes que nos levantábamos temprano para coger la bicicleta y tú tirabas como buena representante de tu raza, y volvíamos cansadas a casa, y nos tirábamos yo en el sofá y tu a mis pies, mirándome, siempre mirándome.... con tu carita de felicidad y tu mirada de amor, como yo la llamaba.
Hemos vivido tantas cosas juntas, tantos momentos... 14 años dan para tanto...
Tú fuiste mi sueño hecho realidad, Dana, mi complemento, mi sonrisa al comenzar y terminar el día, mi inspiración y mi motivación, mi maestra, mi amiga, mi alegría y mi pena.
Nunca, nunca te olvidaré. Siempre tendrás un rinconcito en mi corazón, el mas cómodo y calentito.
Jamás pensé que mi alma gemela estaría tras la apariencia de un perro.
Te echo de menos.
Te quiero.