martes, 13 de julio de 2010

A MI ALMA GEMELA

Otra vez he vuelto a llorar por ti. Como cada semana.
Sólo estaba descansando de un paseo, escuchando música y refrescándome con un soplo de aire fresco, de los pocos que hay en Sevilla en las noches de julio, cuando los . Él era un chico de unos 20 años y paseaba con su perrita, una hermosa cazadora marrón (graco?), con una cara preciosa, su mirada me recordó la tuya, no porque sus ojos estuvieran delineados en negro, como si hubiese usado eyeliner, sino por la expresión. Irradiaban nobleza. Y entonces, al pasar por su lado, el chico alargó la mano y le hizo una carantoña en la cabeza, y ella lo miró y meneó la cola. Y siguieron su paseo.
Ese gesto tan tonto me recordó lo mucho que nos queríamos, porque es un gesto que dice mucho siendo tan nimio. Y esa noche volví a llorar, porque creo que nunca podré superarlo, mi niña. Eres mi niña perdida. Para siempre.