sábado, 29 de diciembre de 2007

ENTREVISTA A RUSS

Russell Crowe: «Conocer a un gángster provoca cierto placer»
'American Gangster' le convierte en un policía íntegro enfrentado a un capo de la droga en el Harlem de los 70
29.12.07 -

La química entre Russell Crowe y el director Ridley Scott vuelve a incendiar las pantallas. 'American Gangster' es su tercera colaboración tras 'Gladiator' y 'Un buen año'. Basada en personajes reales, Crowe da vida a un policía íntegro que se enfrenta a un capo de la droga en el Harlem de los años 70.
-¿Ha conocido a algún gángster de verdad?
-Sí. Y aunque quieras evitarlo, conocer a un gángster suscita una sensación muy extraña. Provoca cierto placer conocer a alguien que no respeta las reglas.
-¿Por qué fascinan tanto?
-La gente que decide vivir fuera de la ley crea sus propias reglas, sobre todo cuando sus negocios mueven millones de dólares. ¿Quién de nosotros no querría levantarse por la mañana e inventarse un mundo a su alrededor? Hay una frase de mi personaje en la que asegura que no se trata de conseguir dinero, sino de hacerse adicto al poder.
-¿Y cuál es la reacción de esos mafiosos cuando conocen a una estrella de Hollywood como usted?
-Un par de ellos temblaban al saludarme, no podía explicarme por qué. Pensé que eran drogadictos o algo así, hasta que me confesaron que estaban intimidados. ¿Cómo se puede poner nervioso con un actor un tipo que trata con delincuentes todos los días!
-¿Cómo ve a su personaje, Richie Roberts?
-No le mueve el dinero. Es un policía que cree en su trabajo, un patriota orgulloso de ser americano. Quiere hacer lo mejor para su país, por eso se convierte en un policía que no se deja tentar por la corrupción de las drogas y el dinero, como muchos de sus compañeros.
-¿Es difícil interpretar a alguien que todavía está vivo?
-No se trataba de hacer una caricatura. Me daba pánico representarle como un mujeriego a quien sólo le importa su trabajo. Yo no soy un mujeriego, no me gusta comportarme de forma negativa con las mujeres, las adoro. Hoy Richie está felizmente casado y creo que contento por cómo le he representado.
-Usted creció pobre. ¿Qué les dice a sus hijos sobre el dinero?
-Mi mujer y yo hablamos todo el tiempo sobre ese tema, porque ninguno de los dos hemos crecido con dinero. Charlie, mi hijo mayor, está teniendo una vida que nosotros ni nos podíamos imaginar de niños. Pero tratamos de que no tengan muchos juguetes, que aprendan a valorar todo lo que está a su alrededor. No quiero convertirlo en un niño consentido e irresponsable.«No soy arrogante»
-¿Se enfrenta de alguna forma a los cambios que surgen en su carrera?
-Las cosas no cambian a menos que uno quiera que cambien. Yo trato constantemente de hacer cosas que me estimulen, que sean únicas. Me gusta trabajar en proyectos que me pongan la piel de gallina cuando los leo.
-Los actores jóvenes no parecen tener la fuerza y la pasión que usted desprende en la gran pantalla.-Hay muchos actores con talento en Hollywood: Orlando Bloom, Jake Glyllenhal Pero es el tiempo el que te va poniendo los galones. Yo no interpreté un personaje protagonista hasta que tuve veinticinco años, y había hecho mi primera serie a los seis. Mi hambre por lo que hago es la pasión que me mueve, soy un privilegiado con una situación envidiable. Hubo etapas de mi vida que las pasé en la calle, sin más posesiones que mi guitarra. En ocasiones me meto en problemas porque tengo un sentido del humor muy seco, muy básico. Tal vez provoco situaciones cuando se me puede malinterpretar, como si fuera un arrogante. Pero no lo soy.
-¿Cómo es su relación con la fama?
-Vivo en Australia, cuando vengo a Estados Unidos es siempre por trabajo. Es importante desmitificar esa idea de la fama. Yo sólo trato de ser yo mismo, pero dependiendo de qué periódico o revista leas me retratan como un salvaje, una bestia sexual o cualquier otra estupidez.