martes, 28 de agosto de 2007

SE VA EL NIÑO QUE CRECIÓ EN NERVIÓN

Serían las 13.30 cuando a mi hermano le sonó el móvil. Un mal presentimiento hizo que lo mirase, que me fijase en su reacción, y lo supe. Mi madre nos avisaba de que acababa de pasar, Antonio Puerta perdía el partido más importante, no supo regatearle a la muerte y perdió el partido.
No podía creerlo. Con tan sólo 22 años, y esperando un bebé, el que fuera héroe contra el Schalke, al que todos vitoreamos más que a ninguno ese día, se ha ido para siempre.
Y allí, en plenos alcázares de Sevilla, con mi giralda (la que te ha visto jugar un millón de veces) y rodeada de guiris lloré por ti, por el mejor defensa que hemos tenido, por el sevillista de pura cepa, por el que siempre atendía a todo el mundo con una sonrisa, por la persona que eras. Y también por tu madre, tus amigos, tu novia y ese niño al que nunca conocerás pero que sabrá, porque nosotros se lo contaremos, que su padre era un crack, que se dejaba la piel en el campo y peleaba como nadie.
Sabes que dejas aqui a un montón de gente que te quiere, Antonio, que nos ha encantado conocerte, que hicieras grande a nuestro Sevilla, a tu Sevilla. Nunca, nunca te olvidaremos. Muchos te lloraremos.
Si en el cielo se juega al fútbol estan de enhorabuena, porque un GRANDE está ahora entre ellos.
Descansa en paz, Puerta.

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