lunes, 3 de marzo de 2008

DANA, HERIDA

El pasado fin de semana lo pasamos en Chiclana, Cádiz. Ha sido un buen finde, salvo porque han herido a Dana. En el apartamento de enfrente hay una perra de aguas muy hija de puta, pero no lo bastante como para poder con mi excepcional husky, que además de ser bella es la perra más fuerte que he conocido nunca, ya no tanto físicamente como por su determinación y carácter.
Hace unos años pudo frenar en seco el ataque de una hembra de montaña del pirineo, que habiéndose escapado de su dueña vino a arremeter contra Dana. Ésta se infló como ella sabe y le plantó cara, todo ello ante mi estupor (yo ya me veía en el veterinario con Dana hecha polvo) y consiguió que la otra perra dudase, y cambiase de opinión. Sólo hicieron falta un par de dentelladas a escasos centímetros del hocico de la gigante.
Pero un fallo humano hizo que mi perra perdiera su defensa, al levantarla un amigo para protegerla, y sin quererlo, hizo lo contrario. La puta de la otra se vio libre de las fauces y atacó una de las patas delanteras, lo que más cerca tenía, consiguiendo hacerle un corte de un centímetro y medio.
Hoy he llevado a Dana al veterinario y le han puesto dos grapitas y un tratamiento para la herida y la posible infección. A pesar de eso, mi perra no se ha quejado en lo más mínimo, aguantando estoicamente la limpieza de la herida y las posteriores grapas, sin anestesia.
Ella, como yo, esta herida en su orgullo, porque sabe que "esa" no es una rival digna y puede humillarla en cuanto yo la deje, que lo haré.
Mientras, sanaremos juntas.