Lo que vino a continuación fue más difícil. Dana se deja limpiar los ojos con algodón y manzanilla, pero a Pete no le entusiasmó mucho la idea, le molestó tanto que amenazó con morderme en serio cuando lo acorralé y conseguí pasarle un par de veces el algodón por su ojito.
El desenlace fue la buenísima idea de Enrique: ponerle la manzanilla en un spray y rociarle la cara con ella. Así lo hice y mi ardillo hizo el resto al limpiarse, porque se restregó toda la cara con la infusión, así que cuando llegué el lunes por la mañana ya estaba mucho mejor, pero hoy está igual :(
Voy a volver a ponerle la manzanilla y a ver que pasa.
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